MI AMOR,
MI HISTORIA
Alessanara
Soy artista en Leipzig – pero mis pensamientos vagan hacia donde la niebla reposa sobre la hierba y un animal devuelve la mirada en silencio.
Los animales son mis maestros. En su calma, su singularidad, su dignidad encuentro aquello que me llama a la pintura.
Mi arte está tocado por el espíritu japonés – por la reducción, por la belleza de lo imperfecto, por el silencio entre dos respiraciones. Con pincel, pigmento y lienzo busco la esencia: no lo ruidoso, sino lo que actúa en lo oculto.
Cada obra lleva huellas de cercanía, de respeto y de tiempo. Porque la verdadera profundidad no nace del exceso, sino de lo poco que sabe contar. Bienvenido a mi mundo de niebla, naturaleza y presencia.


POR QUÉ AMO MI TRABAJO
A menudo basta con un pequeño instante para desencadenarlo todo – música de fondo, un paseo a la luz de la mañana o un pájaro que me observa con una mirada sesgada. De esos momentos nace una pintura. Para mí, pintar no es una actividad secundaria, sino un lenguaje que prescinde de palabras. Un diálogo con el mundo – silencioso, atento, cercano.
Cada línea, cada tono lleva un significado. A veces es la calma de un animal, a veces la amplitud de un paisaje. Siempre es un fragmento de lo que surge entre la quietud y el movimiento. Cuando pinto, el tiempo desaparece. El exterior se disuelve, y lo único que queda es el fluir del color y la forma. Es como una meditación – un camino para hacer visible lo invisible.


Soporte al artista
Como la primera respiración en la niebla de la mañana, tu apoyo me lleva más allá. Es silencioso, casi invisible, y sin embargo una parte firme de mi camino. Cada aporte regala espacio para que del silencio puedan surgir imágenes. Imágenes que crecen como hierbas en el viento, suaves e inquebrantables a la vez. Si lo deseas, acompáñame en este sendero.
Con una gota, con una señal, como olas que dejan huellas en el agua.






