Una pequeña contribución a mi arte
A veces solo hacen falta las cosas silenciosas para que surja una obra – en mi caso, una cálida taza de leche dorada. Con “Cómprame una leche dorada” puedes ayudarme a seguir pintando: animales en la niebla, momentos de silencio, pequeños mundos para respirar.¿Por qué leche dorada – y no simplemente aire y disciplina?
Porque mi arte nace de la entrega, y la entrega necesita fuerza. La leche dorada no es para mí un lujo, sino un ritual: calma en la taza, calor en el vientre, claridad en la mente. Sin ella, mi pincel a veces sería demasiado pesado – y el silencio no podría hacerse visible.¿Y qué recibes a cambio?
Un pedazo de mi estudio, un sincero agradecimiento – tal vez en forma de una nota, un breve clip o una pequeña anécdota de mi día a día de pintura. Nada grande. Pero algo verdadero.Cada leche dorada ayuda – ya sea un pequeño cuenco de calma o una gran taza llena de fuerza.
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